Más y mejor financiación para la educación

Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) 2021: Más y mejor financiación para la educación

#GAWE2021 #OneBillionVoicesForEducation

La Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) 2021 pretende movilizar la financiación pública para la educación. Dirigida por miembros de la Campaña Mundial por la Educación (CME) de África, Asia, Latinoamérica y la región árabe, y asociados, la edición 2021 se organiza como un espacio multifacético de reivindicación de alta intensidad en el que las organizaciones de la sociedad civil de distintas regiones exigen acciones concretas para detener la privatización y el endeudamiento de estados frágiles, así como alcanzar los objetivos necesarios para garantizar de forma predecible los fondos que necesitan los sistemas educativos públicos; incluyendo el incremento progresivo del presupuesto nacional para la educación de la primera infancia, la educación básica, la educación para jóvenes y adultos y la educación terciaria.

La realización del derecho humano a la educación exige de múltiples esfuerzos por parte de todos los sectores de la sociedad, y depende del cumplimiento de las obligaciones específicas de los gobiernos y la comunidad internacional.

Estas obligaciones estatales deben estar interconectadas y buscar romper las barreras impuestos por la discriminación, colonización e injusticia, de acuerdo con la ley de derechos internacionales y la Agenda de Desarrollo Sostenible/Educación 2030. Por este motivo, la financiación de la educación debe verse motivada por la construcción de sistemas educativos que promuevan y realicen los derechos humanos como una forma de vida. La lucha por la educación no se limita a garantizar su disponibilidad y acceso universal, debido al contenido de la educación, su gobernanza y administración, y los desafíos de la docencia y el aprendizaje, son partes consustanciales de este derecho humanos habilitador.

La CME afirma que una de las lecciones importantes derivadas de la crisis sanitaria provocada por la covid-19 es la necesidad de regresar a la escuela a un espacio seguro, donde los niños siempre puedan jugar y aprender. Esto no los han recordado Shamarke y Zakariye, estudiantes de Mogadiscio que solían vivir en las calles y hoy disfrutan de oportunidades educativas[1].

La Campaña Mundial por la Educación recuerda que los presupuestos nacionales para la educación requieren cuatro obligaciones centrales:
  1. Incrementar la partida de los presupuestos para educación,
  2. Incrementar el tamaño general de los presupuestos,
  3. Incrementar la sensibilidad de los presupuestos para responder a los más marginados, e
  4. Incrementar el escrutinio de los presupuestos, de modo que los gobiernos sean responsables ante las personas.

Obviamente, el establecimiento de presupuestos progresivos requiere planes de justicia fiscal: esto sería un cambio fundamental en el modo en que el sector privado interactúa y apoya al sector público en la educación

La SAME 2021 será testigo del mayor movimiento de la sociedad civil del mundo por el derecho a la educación que se reunirá para exigir la acción en línea con nuestra campaña One Billion Voices (Millones de Voces), mediante la cual pedimos a los Estados y la comunidad internacional que:
  1. Aumenten la financiación estatal para la educación hasta el 20 % del gasto público.
  2. Aumenten su base impositiva para aumentar recursos, trabajando hacia una tasa impuesto mínimo a PIB del 20 %.
  3. Habiliten la urgente cancelación de la deuda para los países menos desarrollados; y el alivio de la deuda para países de ingresos medios y medio-altos.
  4. Garanticen sistemas educativos inclusivos a través de una financiación igualitaria y programas que den prioridad a los más marginados.
  5. Suministren una educación gratuita de calidad para todos y acaben con la tendencia hacia la privatización y comercialización de la educación.
  6. Mejoren la calidad de la docencia a través de procesos de selección y remuneración adecuados, y una formación continua del profesorado.
  7. Escuchen y respondan a las voces de los afectados. Debe permitirse un espacio para que los individuos y la sociedad civil hablen.
  8. Los países desarrollados deben continuar trabajando hacia el objetivo del 0,7 % de ayuda al exterior, con un 20 % de ello dedicado a la educación y que aumenten sus aportaciones a la Alianza Mundial por la Educación y La Educación no puede esperar.

La Campaña Mundial por la Educación renueva su compromiso con la construcción de sociedades inclusivas, igualitarias, solidarias y democráticas y, de tal modo, la Semana de Acción Mundial por la Educación es un mecanismo que también recuerda el papeo central de la sociedad civil, los estudiantes, las mujeres, las personas con discapacidades y los profesores en la lucha por un mundo que no deje a nadie atrás.


 

[1] https://campaignforeducation.org/en/one-billion-voices-for-education-stories/